De dónde venimos, hacia dónde vamos
Hace pocos días Mariano Rajoy afirmó que la manifestación de hoy, en protesta por la prisión atenuada a De Juana Chaos, iba a ser una de las más importantes de toda la España democrática. Mientras tanto, en la destartalada aula de una Facultad de Letras, Slobodan Minic nos decía algo semejante, aunque sus argumentos, en realidad, fueran bien diferentes: "Cuando la política sale a la calle se puede esperar de todo y eso es, precisamente, lo que ocurrirá el próximo sábado. Es la primera vez que el PP pasa a abanderar directamente un acto de este tipo. Se ha traspasado la fina línea roja, iniciándose con ello un proceso que puede que ya no tenga marcha atrás".
Habla pausadamente, sin sobresaltos, aunque sus palabras denotan verdadera preocupación. Apenas puede alzar la voz para que los del fondo lleguen a oírle; los años al frente de la programación de Cultura y Ocio en la Radio Televisión de Bosnia Hercegobina dañaron seriamente sus cuerdas vocales. Minic fue uno de los periodistas que decidió quedarse durante la Guerra. Ni antes ni después dejó de expresarse. Por ello le fue concedido un LIBER PRESS de Comunicación el pasado noviembre.
Subidas de tono sí han sido, en cambio, las espantosas arengas de los manifestantes de hoy y de ayer: "Zapatero asesino", "Zapatero embustero", "Zapatero traidor", "Zapatero dimisión", "Zapatero al paredón" "España merece otro presidente". Entre 342.655 y 2.125.000 personas, según las fuentes, han repetido en Madrid éstas y otras frases similares. También han habido concentraciones en las principales capitales de provincia y enfrente de algunas de las embajadas españolas en el extranjero, convocadas directamente por el líder de la oposición. Son acusaciones muy graves, pero no es la primera vez. En los últimos tiempos se están convirtiendo en comunes.
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"Tras el 14-M estamos asistiendo a una radicalización de posiciones, sobretodo por lo que respecta a las tendencias de ultraderecha. Parece que todavía no somos conscientes de que pasamos por un periodo tan delicado pero éstos son días decisivos para la consolidación del andamiaje democrático en este país". Slobodan es consciente de que al hablar del peligro de "balcanización" en España muchos pueden tacharle de alarmista. Seguramente a mi, no hace tanto, también me lo hubiera parecido pero lo cierto es que empiezo a estar preocupada.
La crispación va aumentando cada día, poco a poco, pero sin pausa. El producto resultante es la división y el enfrentamiento, frenos que impiden el avance en positivo. El PP, sin duda, debe replantear su estrategia política. No me parece adecuada porque es evidente que el PSOE, en algún momento, se equivocó sobre el caso de De Juana. Seguramente también se equivocó antes en otras de sus decisiones y volverá a hacerlo en el futuro. El papel de la oposición es ser crítico con estos errores, pero no utilizarlos como un arma destructiva, más bien al contrario. Todos, políticos, medios de comunicación y ciudadanía, debemos de tener cuidado y actuar sensatamente. Porque los radicalismos, como la irresponsabilidad de alimentarlos, mata. Bien lo sabemos con ETA. Como dijo Slobodan Minic, "la Guerra de Bosnia no empezó en abril de 1992 sino en los medios de comunicación, 10 años antes". Confío en que aquí nunca lleguemos tan lejos.
Habla pausadamente, sin sobresaltos, aunque sus palabras denotan verdadera preocupación. Apenas puede alzar la voz para que los del fondo lleguen a oírle; los años al frente de la programación de Cultura y Ocio en la Radio Televisión de Bosnia Hercegobina dañaron seriamente sus cuerdas vocales. Minic fue uno de los periodistas que decidió quedarse durante la Guerra. Ni antes ni después dejó de expresarse. Por ello le fue concedido un LIBER PRESS de Comunicación el pasado noviembre.
Subidas de tono sí han sido, en cambio, las espantosas arengas de los manifestantes de hoy y de ayer: "Zapatero asesino", "Zapatero embustero", "Zapatero traidor", "Zapatero dimisión", "Zapatero al paredón" "España merece otro presidente". Entre 342.655 y 2.125.000 personas, según las fuentes, han repetido en Madrid éstas y otras frases similares. También han habido concentraciones en las principales capitales de provincia y enfrente de algunas de las embajadas españolas en el extranjero, convocadas directamente por el líder de la oposición. Son acusaciones muy graves, pero no es la primera vez. En los últimos tiempos se están convirtiendo en comunes.
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"Tras el 14-M estamos asistiendo a una radicalización de posiciones, sobretodo por lo que respecta a las tendencias de ultraderecha. Parece que todavía no somos conscientes de que pasamos por un periodo tan delicado pero éstos son días decisivos para la consolidación del andamiaje democrático en este país". Slobodan es consciente de que al hablar del peligro de "balcanización" en España muchos pueden tacharle de alarmista. Seguramente a mi, no hace tanto, también me lo hubiera parecido pero lo cierto es que empiezo a estar preocupada.
La crispación va aumentando cada día, poco a poco, pero sin pausa. El producto resultante es la división y el enfrentamiento, frenos que impiden el avance en positivo. El PP, sin duda, debe replantear su estrategia política. No me parece adecuada porque es evidente que el PSOE, en algún momento, se equivocó sobre el caso de De Juana. Seguramente también se equivocó antes en otras de sus decisiones y volverá a hacerlo en el futuro. El papel de la oposición es ser crítico con estos errores, pero no utilizarlos como un arma destructiva, más bien al contrario. Todos, políticos, medios de comunicación y ciudadanía, debemos de tener cuidado y actuar sensatamente. Porque los radicalismos, como la irresponsabilidad de alimentarlos, mata. Bien lo sabemos con ETA. Como dijo Slobodan Minic, "la Guerra de Bosnia no empezó en abril de 1992 sino en los medios de comunicación, 10 años antes". Confío en que aquí nunca lleguemos tan lejos.

2 comentarios:
uff politica...yo no se casi nada de politica :S
saludos
Yo tampoco sé de política, pero acostumbro a tener opinión sobre la mayoría de aspectos. No voy a entrar a defender al Gobierno pues aunque esté más bien de acuerdo con la mayoría de ideas (que no hechos), no estoy demasiado contento con su actuación. A lo que no consigo encontrar nada decente ni coherente es a la oposición del PP. Tanta política aférrima sobre la unidad política de España por un lado, cuando con sus arengas sólo buscan enfrentar a distintos grupos sociales o comunidades. Yo aún no tengo ese temor a una nueva guerra civil (no olvidemos que ya tuvimos la nuestra, y tampoco hace tanto tiempo), pero si es cierto que de seguir por este camino de disgregación de la sociedad, la cosa acabará petando por algún lado y eso a la larga no beneficiará a NADIE. Sentido común señores, menos vulnerabilidad a la manipulación externa y un poco de sentido común. Si lo tuviesemos, nuestros políticos se sentirían obligados a cambiar ese discurso del odio, y tendrían que idear algo más beneficioso para el país para conseguir nuestro voto. Con un poco de inteligencia y sentido común de la sociedad en general, quizá la política de este país sería más seria.
Nazgûl.
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