Algo que decir
Coge un trozo de jamón ibérico y un pedazo de pan mientras me explica anécdotas personales. De vez en cuando interrumpe su discurso para enseñarme nuevas imágenes. Hace una noche estupenda para estar sentados en la terraza, despidiéndonos en silencio de un país que abandonaremos apenas despunte el alba. Me pregunto cuando volveré. Me encanta no saber la respuesta. Como bien dice Steve Jobs los puntos se unen siempre mirando hacia atrás, nunca hacia delante.
Muchas veces pienso en los motivos que hace 7 años me llevaron a recorrer media España para asistir a un seminario de Periodismo Gráfico en Estepona, Málaga. No conocía a ninguno de los ponentes, la temática del curso me era totalmente extraña. Quizás por ello, en parte, se me antojaba como una aventura fascinante. Guardo nítido el recuerdo, pese a mi mala memoria, del pesado silencio que se impuso en la sala después de una de aquellas conferencias.
Sus fotografías me dejaron prácticamente en estado de shock, literalmente sin habla durante algunos minutos. La fuerza de sus palabras me había provocado una especie de catatonia momentánea. No podía llegar a imaginar entonces que quien me abriera los ojos al mundo del fotoperiodismo sería a la vez la misma persona que años después compartiría conmigo algo más que un simple viaje. “Gracias Gerva, muchas, muchísimas, gracias”.

